
El cierre de 2025 trae consigo una serie de novedades laborales y de Seguridad Social que marcarán la gestión de empresas, autónomos y profesionales durante 2026. El Real Decreto-ley 16/2025, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), consolida un conjunto de medidas que, sin suponer una reforma estructural, sí tienen un impacto directo en costes laborales, cotizaciones y obligaciones administrativas.
El contexto en el que se aprueba esta norma es relevante: una moderación progresiva de la inflación y la retirada gradual de medidas extraordinarias adoptadas en ejercicios anteriores. El objetivo es avanzar hacia una mayor estabilidad normativa, manteniendo al mismo tiempo el equilibrio del sistema de Seguridad Social.
Uno de los aspectos más destacados es la prórroga técnica del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2025, que se mantiene vigente hasta la aprobación del nuevo SMI para 2026. Aunque se trata de una medida transitoria, su efecto es inmediato sobre las bases mínimas de cotización, los costes salariales y la planificación presupuestaria de las empresas, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.
En el caso de los autónomos en situación de pluriactividad, se mantiene el derecho a la devolución de cuotas a la Seguridad Social cuando el total de cotizaciones supere los 17.323,68 euros anuales, con un reintegro del 50 % del exceso. Este punto sigue requiriendo un seguimiento preciso de las cotizaciones realizadas en cada régimen para no perder este derecho por errores de cálculo o falta de control.
Desde el punto de vista administrativo, la norma introduce avances en la simplificación de los trámites vinculados a las prestaciones por desempleo, eliminando la aportación de documentación física y reforzando la verificación automática de datos fiscales. Esta agilización reduce cargas burocráticas, pero también exige coherencia y actualización constante de la información declarada por empresas y trabajadores.
Uno de los cambios con mayor impacto para las organizaciones es la actualización obligatoria del CNAE-2025. La correcta adaptación de los códigos de actividad en la Tesorería General de la Seguridad Social no es un trámite menor: de ella dependen las tarifas de cotización por contingencias profesionales, lo que puede suponer variaciones significativas en el coste laboral anual según el sector de actividad.
En materia de protección social, se fijan las cuantías mínimas de las pensiones contributivas para 2026, así como los nuevos haberes reguladores de las clases pasivas, elementos clave tanto para la planificación personal como para el asesoramiento en procesos de jubilación y relevo generacional.
En ThinkCo Consultoría abordamos estas novedades laborales con un enfoque práctico y estratégico. Más allá del cumplimiento normativo, el verdadero valor está en entender cómo cada cambio afecta a la estructura de costes, a la planificación financiera y a la toma de decisiones a medio plazo.
Anticiparse, revisar encuadres y analizar el impacto real de estas medidas es la mejor forma de afrontar 2026 con seguridad, control y visión estratégica.


