¿Qué cambia para las empresas?
La reforma plantea una prevención más práctica, más personalizada y más vinculada al funcionamiento real de la empresa. Aunque todavía no está en vigor, muchos de los cambios refuerzan obligaciones que ya existen hoy, por lo que conviene empezar a revisar cómo se está gestionando la prevención.
Salud mental y riesgos psicosociales
La salud mental gana peso dentro de la prevención. Se amplía el concepto de daño derivado del trabajo y los riesgos psicosociales deberán evaluarse y planificarse de forma efectiva, igual que cualquier otro riesgo. Además, se prevé un reglamento específico que desarrolle esta materia.
Clima y fenómenos extremos
El cambio climático también pasa a formar parte de la evaluación de riesgos. Las empresas deberán prever medidas frente a catástrofes y fenómenos meteorológicos adversos, con especial impacto en sectores como agricultura, construcción, transporte y actividades desarrolladas al aire libre.
Menos prevención “a distancia”
Uno de los cambios más relevantes afecta a la forma de evaluar y formar. La evaluación de riesgos deberá realizarse mediante visitas presenciales al centro de trabajo y la formación práctica deberá ser presencial, salvo causa justificada.
El objetivo es claro: reducir el margen para evaluaciones genéricas o formaciones estándar que no reflejen las condiciones reales de cada puesto.
Vigilancia de la salud reforzada
La reforma también refuerza la vigilancia de la salud, con exámenes específicos según los riesgos del puesto, controles al inicio de la relación laboral, periódicamente y tras ausencias prolongadas por motivos de salud.
Además, se prevén procedimientos de retorno al trabajo y la adaptación del puesto cuando las circunstancias de la persona trabajadora lo requieran.
Perspectiva de género y edad
Las evaluaciones deberán tener más en cuenta las características de cada persona. Los equipos de protección deberán adaptarse mejor a las diferencias físicas y antropométricas y se reforzará la protección durante el embarazo y la lactancia.
Cambios en la organización preventiva
La reforma también puede tener un impacto importante en la forma en la que las empresas organizan la prevención.
Se limita la posibilidad de que el propio empresario asuma determinadas funciones, se reducen los umbrales para disponer de un servicio de prevención propio y se refuerza el papel de las personas trabajadoras designadas y de los delegados de prevención.
También se concretan mejor las obligaciones de los servicios de prevención ajenos, lo que hará necesario revisar qué servicios se tienen realmente contratados y cuál es su alcance.
¿Qué puede ir haciendo ya tu empresa?
No es necesario esperar a que la reforma sea definitiva para empezar a prepararse. De hecho, una revisión preventiva ahora puede evitar ajustes de última hora más adelante.
Conviene empezar por comprobar si la evaluación de riesgos está actualizada, si los riesgos psicosociales están realmente evaluados, si la formación preventiva es específica para cada puesto y si existen medidas adecuadas frente a temperaturas extremas y fenómenos meteorológicos.
También es recomendable revisar el contrato con el servicio de prevención ajeno, conocer exactamente qué actuaciones incluye y confirmar si la modalidad preventiva actual seguirá siendo adecuada con los nuevos límites.
En ThinkCo podemos ayudarte a hacer esta revisión previa, detectar posibles carencias y preparar a la empresa para adaptarse con tiempo a los cambios que puedan aprobarse definitivamente.


